TOP

En tierra de nadie, un espacio en la memoria colectiva o en el quinto infierno, ocurre el encuentro. Allí dos militares, un General (Carlos Acosta Milián) y un Guardia (Rosie Inguanzo), dos espectros con mando que parecen dirigir el tinglado, apoyados por un grupo de “viejos” espectros, es decir de seres con más experiencia en lo que Rilke llamaba “la penosa tarea de estar muerto”, fungen como “actores”. Todos con una única misión: convencer al recién llegado, que no es otro que el poeta andaluz Federico García Lorca, de que está muerto, de que la cuarentena a la que debe someterse en ese lugar es un aprendizaje, una escuela que le servirá para adaptarse a su nueva condición y, en un futuro, si es que con los muertos es apropiado hablar de futuro, “ascender”. Con ese fin, cada uno de los espectros-actores representará una faceta del poeta de “verde que te quiero verde”: Lorca con Sangre (Ariel Texidó), que es el poeta fusilado que debe ser adiestrado; Lorca con Pantalones Bombachos (Irene Benítez), que representa su infancia; Lorca como una Mujer (Yani Martín), obviamente la parte femenina del autor de Yerma; Lorca con un Traje Blanco (Xavier Coronel), elegante, feliz, radiante, que es el éxito del dramaturgo y el poeta; un Bailaor (Aaron Cobos) que marcará el ritmo de la acción; y Lorca con un Vestido Verde (Omar Germenos), que es el más enigmático de todos, y el que le da título a la obra del premio Pulitzer, Nilo Cruz, que se acaba de estrenar en el OnStage Black Box Theatre del Miami Dade County Auditorium, en una producción de Arca Images, y dirigida por el propio autor.

 

El fusilamiento de Federico García Lorca (1898-1936) al principio de la Guerra Civil Española (1936-1939), fue un hecho, quizás por lo especialmente monstruoso, que ha despertado un interés continuo, que no ha hecho sino crecer con el tiempo. Se han realizado investigaciones –y aún se realizan– sobre las circunstancias de su trágica muerte, se han escrito muchos libros sobre la vida y la obra del autor del Romancero gitano y sus obras de teatro se siguen montando. También el poeta ha despertado la imaginación de un gran número de creadores y Lorca en un vestido verde es una prueba de ello. Nilo Cruz construye en un escenario prácticamente desnudo –solo hay unas maletas alineadas al fondo, con las que se juega ingeniosamente– un universo onírico donde el poeta debe ensayar su propia muerte una y otra vez mientras los espectros-actores escenifican escenas de su vida: un pasaje de la infancia, su relación con el pintor Salvador Dalí, el triunfo de sus obras en distintos escenarios, sus amantes, el poeta en Nueva York, entre otras.

 

Esta puesta de Lorca en un vestido verde resulta un ensayo sobre la muerte del poeta sentida a través de los sueños y la poesía. Una poesía que a veces tiñe todo de verde y otras de rojo; una poesía que desciende para transportarnos a la Gran Manzana con rascacielos escritos de arriba abajo por el poeta y esa luna gitana que tanto amó el autor de Bodas de sangre. Una poesía que ahora se transforma en una tendedera de manuscritos, un torbellino de manuscritos. Pero una poesía que, sobre todo, estalla en los desplazamientos de los actores que se mueven como en una coreografía. Y en las equilibradas actuaciones.

 

Ariel Texidó está, como ya nos tiene acostumbrados, espectacular. Es el poeta ensangrentado que no quiere ver la sangre y piensa que todo no es más que un juego, otro divertimiento de Salvador Dalí. Dueño en todo momento del personaje hasta el impresionante monólogo final. Irene Benítez como la infancia, sencilla, fresca, juguetona. Una actriz joven con mucho futuro. Carlos Acosta Milián como el general, recio, autoritario, pero dejando traslucir cierto desencanto, como si llevara la guía de aquel teatro fúnebre, a regañadientes. Xavier Coronel, preciso, convincente, un modelo de actuación. Yani Martín, desenvuelta en los diferentes papeles que desempeña. Omar Germenos, un excelente actor, puntual en un papel que es clave en esta obra. Aaron Cobos, magnífico como el Bailaor, marcando las pautas y el ritmo con mucha gracia y salero. Dejo para el final a Rosie Inguanzo. Estuvo sencillamente genial. Al principio, me desconcertó un poco su Guardia sumiso, caricaturesco y casi esperpéntico, pero después me pareció entender lo que se pretendía. Ahora, su Dalí: fuera de serie. Una gran actriz en un gran papel.

 

Excelente trabajo de luces. Excelente música. Excelente texto, que da para muchas lecturas y variadas interpretaciones. El día del estreno se colocó el ansiado cartel de “Vendidas todas las localidades”. Quedan pocas funciones. No se la pierdan por nada del mundo.

‘Lorca en un vestido verde’, escrita y dirigida por Nilo Cruz, es un ensayo sobre la muerte del poeta de ‘verde que te quiero verde’

José Abreu Felippe

Especial/el Nuevo Herald

Noviembre 15, 2016

 

SOURCE:

http://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/teatro/article114981193.html

TOP

I saw Lorca en un vestido verde, the Spanish-language version of Nilo Cruz’s play Lorca in a Green Dress eight years ago on a cramped stage in Little Havana’s Teatro Ocho, where Rolando Moreno took on the task of directing four actors who play eight roles. Even with the limitations of the production, Cruz’s inventive and lyrical script made Lorca one of my favorites from the Pulitzer Prize-winning playwright’s impressive repertoire.

 

Cruz is known for his poetic sensibility, but his talent doesn’t stop there. An instinct for the relationships between characters and his imaginative directorial vision charge the play’s poetic imagery with dramatic weight. Co-produced by Arca Images and the Miami-Dade County Auditorium, Lorca runs through Nov. 19 at MCDA’s Blackbox On.Stage. Theatergoers can listen to a simultaneous English translation of the play via headset.

 

The play opens with Spanish poet Federico García Lorca (Ariel Texidó) being led to the “Lorca room,” a purgatorial space where Lorca, who in real life was murdered by nationalist militia at the beginning of the Spanish Civil War, relives the last few minutes of his sudden death, each time coming closer to acceptance. In this space he is accompanied by “higher agents of his being:” Lorca in Bicycle Shorts (Irene Benítez), Lorca as a Woman (Yani Martín), Lorca in a White Suit (Xavier Coronel), and Lorca en a Green Dress (Omar Germenos). The footwork and clapping of the mesmerizing flamenco dancer Aaron Cobos adds a percussive rhythm to the play.

 

Fascism, prejudice and the oblivion of death are some of themes that confront theatergoers and Cruz’s characteristic lyricism doesn’t cushion the blow. However, his directorial vision does bring moments of levity, beauty and ultimately humanity to the tragic circumstances of the play and their larger implications.

 

Texidó presents a compelling Lorca who is sensual, childlike, mystical and vulnerable. As Lorca reckons with his own death and relives some of his most poignant memories, Texidó evolves, but he never overplays the part. He shows a great deal of reserve so that Lorca’s dreams, memories, and even his poetry, never eclipse his humanity.

 

Rosie Inguanzo is brilliant as the Guard. She sheepishly echoes the commands of the General (powerfully portrayed by Carlos Acosta-Milián), often creating a much welcome comic counterpoint to the General’s severity. In a flashback on Lorca’s and Salvador Dalí’s friendship, Inguanzo also delivers a humorous depiction of Dalí’s flighty genius.

 

Martín is excellent in the role of Lorca as a Woman. She also shape shifts smoothly to a mother figure and Salvador Dalí’s sister, Ana Maria. Cruz makes use of visual elements such as a row of battered suitcases that later encircle Lorca in his memories. A long red cloth symbolizes the red lipstick of Lorca’s sexuality and the river of blood of his death.

 

Fernando Teijeiro’s set design bring Cruz’s vision to life. Beautiful luminous green pages float about the stage. Black buildings symbolize a city scape. Lorca’s writing is scrawled across these sets, foreshadowing the legacy of Lorca’s creative production.

 

Despite the beautiful lines of poetry, despite the poet himself railing against his own fate, and the agents of his higher being projecting the most profound dimensions of his soul, Lorca en un vestido verde is the kind of play that stills everything around it. When you step from the theater to the outside world, the silence stuns so profoundly, you can almost hear the pulse of the trees.

‘Lorca in a Green Dress’ Revisited

Written by: Mia Leonin

November, 2016

 

SOURCE:

http://www.artburstmiami.com/film-theater-articles/lorca-in-a-green-dress-revisited

TOP

Nilo Cruz conquista la cartelera de Miami con "Lorca en un vestido verde"

 17 de noviembre de 2016 - 13:11  - Por CAMILA MENDOZA

 

SOURCE:

http://www.diariolasamericas.com/cultura/nilo-cruz-conquista-la-cartelera-miami-lorca-un-vestido-verde-n4108034

MIAMI.-Producida por Arca Images y presentada sólo hasta el sábado 19 de noviembre en el Miami-Dade County Auditorium, Nilo Cruz se despide de la cartelera local con la obra Lorca en un vestido verde, un intrigante juego entre la vida y la muerte que aborda los últimos minutos del poeta tras ser asesinado durante la Guerra Civil española.

 

“La pieza está ambientada en Granada, España, y habla fundamentalmente sobre la negación que Federico García Lorca tuvo frente a su mortalidad”, comentó Cruz sobre la obra original desarrollada en una especie de purgatorio en la que Lorca comienza a revivir momentos claves de su vida.

 

“Para escribir el guion tomé en cuenta tres obras de Lorca: La casa de Bernarda Alba, considerando el aislamiento que crea la protagonista al estar en luto durante 8 años; Así que pasen cinco años, por el mundo imaginario del texto; y El público”, reveló Cruz, quien durante el proceso de investigación también consultó con Ian Gibson, biógrafo del poeta granadino.

 

Sobre la pieza

 

Lorca en un vestido verde se desarrolla en la sala de Lorca, un espacio surrealista en el que el poeta se enfrenta a aspectos claves de su vida y sus amores. El montaje destaca por su sencillez dando protagonismo a la imaginación de Lorca, que nuevamente es interpretado por el actor cubano Ariel Texidó, quien encarnó al artista español en la obra de Cruz, ‘Belleza del padre’.

 

Acogiendo creencias y mitos de la vida y obra de Lorca, la pieza plasma una creencia islámica que afirma que cuando una persona muere entra en un cuerpo ilusorio por 40 días. Por otra parte, se aborda la legendaria pasión de Lorca por el pintor Salvador Dalí, todo esto como tránsito en un camino de ensoñación que invita al público a descubrir el legado del artista español.

 

“Mucho se ha hablado de si hubo o no un romance entre Dalí y Lorca. Yo pienso que la hermana de Dalí, Ana María, estaba enamorada de Lorca. A su vez, Lorca estaba enamorado de Dalí, pero Dalí estaba enamorado de sí mismo”, afirmó Cruz.

 

Con toques de flamenco y drama, la tragicomedia también tiene mucho que ver con el gran ensayo de Lorca sobre El juego y teoría del duende. Todo esto, muy vinculado al color verde, la sensualidad, el erotismo y la imagen de un duende visto como un lazarillo que transita entre la vida y la muerte.

 

“Es una pieza interesante en la que también se le hace un juicio a Lorca. Hay momentos en los que el poeta se enfrente a sus propios verdugos cuando lo arrestan, y eso permite mezclar muy bien los datos históricos con la ficción”, finalizó Cruz

TOP

La versión original en español de Lorca con un vestido verde (1998) se presenta por primera vez en Miami bajo la dirección de su autor, Nilo Cruz, premio Pulitzer.

 

La producción de Arca Images ocupará el On.Stage Black Box del Miami Dade County desde el 12 hasta el 19 de noviembre con las actuaciones de Ariel Texidó, Xavier Coronel, Carlos Acosta-Milián, Rosie Inguanzo, Yani Martín, Aarón Cobos, Irene Benítez y Omar Germenos.

 

El texto de Cruz narra la llegada del poeta español Federico García Lorca (1898-1936) a una suerte de purgatorio por donde desfilan sus propios fantasmas, el pintor Salvador Dalí y otros personajes clave en su vida.

 

“Al principio de la obra Lorca se niega a aceptar su estado ilusorio, pero al final se llevará una gran sorpresa”, anticipó el director sin revelar detalles.

 

Al referirse al título Cruz explicó que “el verde tiene múltiples significados en la obra del poeta. En algunos casos está relacionado con la muerte y en otros con la rebeldía y el escape”. Tres elementos que prevalecen en esta tragicomedia.

 

El dramaturgo aclaró que nunca se planteó escribir una obra biográfica sobre Lorca, sino recrear el estilo que empleó en El público (1930), Así que pasen cinco años (1931) y La casa de Bernarda Alba (1936). Sobre su interés por el personaje, dijo que todo comenzó cuando tradujo al inglés esta última y Doña Rosita la soltera.

 

“Me intrigó el silencio que prevaleció en España alrededor de su muerte muchos años después”, señaló Nilo, que durante el proceso de investigación consultó con Ian Gibson, “el gran biógrafo” del poeta granadino.

 

“Fue viaje muy inspirador, en aquellos días se hablaba de exhumar el cadáver de Lorca. El tema de la obra de la obra estaba ahí...”, evocó Nilo, que descubrió aristas insospechadas del poeta.

 

“Aparte de que fue un hombre con un sentido trágico de la vida, llevaba dentro un niño juguetón que nunca lo abandonó”, añadió el director.

 

A lo largo de la obra Lorca echa mano a su encanto y a la ironía para cambiar las reglas del juego ante sus fantasmas.

 

En Lorca con un vestido verde Cruz recurrió a técnica del teatro dentro del teatro para recordarle a la audiencia que se encuentra ante una representación.

 

“El montaje es muy simple, como la acción ocurre en la imaginación del poeta evité recrear un espacio que remitiera a un lugar específico”, apuntó el director, que confió la escenografia a Fernando Teijeiro y las luces Gary Lund.

 

En cuanto a la elección de Ariel Texidó para el papel principal, el dramaturgo destacó su “sentido de la verdad y su dominio de la tragicomedia, que son muy necesarios para interpretar a Lorca”.

 

El actor cubano interpretó al poeta en el drama Belleza del padre (2000), de Cruz.

 

“La obra de Lorca es inagotable. Por mucho que la estudio siempre descubro algo nuevo. En el futuro me gustaría dirigir un texto suyo”, concluyó Nilo.

 

Tras su estreno en inglés, en el Oregon Shakespeare Festival 2003, Lorca con un vestido verde se presentó en castellano en el Teatro Repertorio Español de Nueva York. Entre los múltiples montajes en nuestro idioma figuran los del grupo habanero Teatro de Luna y uno dirigido por Rolando Moreno el antiguo Teatro Casanova, de Miami.

 

 

‘Lorca con un vestido verde’, el poeta enfrenta sus fantasmas

Arturo Arias-Polo

aarias-polo@elnuevoherald.com

Noviembre 10, 2016

 

SOURCE:

http://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/revista-viernes/article113971413.html

TOP

Lorca con un vestido verde cuenta, que sepamos, con ocho puestas en escenas anteriores. Entre estas: su estreno en el Oregon Shakesperare Festival ( 2003), Renegade Theater Experiment, California ( 2005);  Rolando Moreno en Miami con las actuaciones de Dexter Capiró, Tomás Doval, Ariel Texidó y Paulina Gálvez (2008), así como Teatro del Pueblo en coproducción con Pangea World Theather, California (2012). Nilo Cruz, su dramaturgo, la dirige por primera vez. .Texto y repesentación con una visión única.

 

El elenco lo integran Ariel Texidó, Xavier Coronel, Carlos Acosta- Milián, Rosie Inguanzo,Yani Martín, Aarom Cobos e Irene Benítez. Estaremos en presencia de Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca después de muerto.

 

Dialogamos con Ariel, Rosie y Carlos.

 

¿Cuáles son sus personajes? Punto de vista de los interpretados.

 

ARIEL.- Lorca ensangrentado. Es la visión más terrenal de Lorca. Como terrenal se aferra al recuerdo y a cosas del pasado para querer regresar; difícil porque es un personaje inventado por Nilo. No sabemos qué pudo haber pasado con su alma. No es un Lorca tan volátil como el resto de los Lorcas que rodea a este ensangrentado pero esto me permite fantasear un poco. Es jugar entre lo que haría un personaje terrenal en un mundo diferente.

 

Trabajaste en la versión de Rolando Moreno, ¿en qué se diferencian ambas concepciones?

 

 ARIEL.-Lorca de blanco fue mi personaje. Moreno “se botó” en la escenografía, Nilo decidió simplificar todo. Moreno conservó el texto original después de editar los personajes.

 

ROSIE.- En el juego teatral que propone la obra mi personaje se desdobla en tres: un soldado falangista, bastante inepto, un inquisidor corrupto dentro del mismo grupo político del soldado y en Salvador Dalí. Disfruto interpretar a los tres, pero, quizás Dalí me sea más grato, digamos, más afín. Las razones son obvias: una figura genial y excéntrica hasta el paroxismo; en sí mismo un tesoro de la humanidad. También por la relación amorosa con Lorca, independientemente de que si tuvieron o no una relación amorosa (el tono epistolar parece indicar que sí ), la amistad trascendió, eran grandes amigos, se amaban, se criticaban sanamente, se retroalimentaban.

 

¿Cómo logra una actriz recrear a Dalí ?

 

Dalí fue (y de alguna manera aún es una presencia viva en esta obra magnífica) tan Dalí, tan original, asexuado, caprichosamente Dalí, que incorporarlo resulta muy gratificante.

 

CARLOS.-  El General es mi personaje. Lorca llega, después de su muerte, a un lugar que pudiera ser el purgatorio o el paraíso. El, como espíritu, tiene que cumplir determinados requisitos antes de pasar a otra condición. Está en cuarentena. La persona que vela porque se cumpla lo exigido, antagonista del protagonista, es El General. Un papel espléndido, maravilloso que yo estaba esperando hace años y ahora Nilo me lo regala.

 

¿De qué manera construyeron sus personajes?

 

ARIEL.- Ya habíamos jugado con un Lorca muerto en Belleza del padre en el 2002. Nilo propuso que lo tomáramos como base, aunque ese era más interpretado, este no: me doy la licencia de que sea más liberado, despojado de las cosas terrenales. Más aferrado a sus poemas, su familia, transmitiendo el mensaje de que está muerto pero bien.

 

ROSIE.- El punto de partida es el texto y la visión del director, luego una trae lo suyo y empieza el acto creativo. Hay mucho de qué alimentarse ahí afuera: el marco histórico, las dos Españas que desembocaron en la guerra civil más sangrienta de la historia de la humanidad (Lorca fue una de las bajas) y las obras resplandecientes de Lorca y Dalí; la muerte, como eje central de la trama, nos atañe a todos. Yo tengo formación prometeica teresiana por lo que siempre trabajo de adentro hacia afuera. Luego cada actor tiene sus mañas de estilo. En mi caso, ejercer control sobre la avalancha creativa, domar el ejercicio; repetición es dominio de la escena.

 

CARLOS.- Uno trata de explorar caminos que anteriormente no lo haya hecho. Tienes las herramientas de la historia de Lorca que para los cubanos es atractiva y conocida, el haber estudiado un poquito y, finalmente, tienes la suerte de tener al director-autor que te va guiando, aceptando tus propuestas para decidir al final con que se queda.

 

¿En qué se distingue  El General de los demás?

 

CARLOS.- Es responsable de que el alma de Lorca cumpla la cuarentena. Es el personaje duro de la historia.

 

“El actor se forma en la vida y el trabajo” afirma David Mamet, dramaturgo, director y ensayista norteamericano, quien considera innecesarias las escuelas de actuación. Los estudios que ustedes han realizado, ¿son útiles en la práctica?

 

ARIEL.- Mi formación es callejera, me hice actor por accidente. El destino me fue poniendo personas que me hicieron entrar al grupo Olga Alonso. Puedo entenderlo porque el actor se forma arriba de las tablas. Va creando, como dijo Marlon Brando, quien fue muy criticado, su propio librito. Como curioso, soy muy curioso, me hubiera gustado pasar la escuela por la teoría y no tenerme que enfrentar a esos conocimientos en el desarrollo de mi carrera. Me he ido cultivando en la medida que he hecho obras. Las lagunas culturales las hubiera resuelto en la escuela. Pero siempre me recuerdo de Humberto Rodríguez, mi profesor. Me encuentro con situaciones que él nos preparaba para que no nos sorprendieran. Lo conocí en la Casa de Cultura de Centro Habana. Después nos encontramos en la del Vedado. Hice con él Romero y Julieta. Recibíamos clases de esgrima, equitación. Nos obligaba a leer, a realizar un estudio sobre lo leído. Decían que eso era el pequeño Instituto Superior de Arte.

 

ROSIE.- Si Mamet dijo esto tal cual, se equivoca de tajo. La formación del actor es tan necesaria como la formación de un cirujano neurólogo. Es un ejercicio profesional y requiere formación, disciplina y método. Hay actores natos que nunca han estudiado actuación y nunca abren un libro, como hay sanadores homeopáticos y curanderas. Me quedo con los actores que han hecho la tarea, artesanos de su vida y obra. Un actor trabaja con su arsenal emocional y vivencial.

 

CARLOS.- Admiro a Mamet pero, a mí, las herramientas que me dieron en la Escuela Nacional de Teatro habanera, trato de aplicarlas; me funcionan. Sé de actores maravillosos que no han ido a escuelas. Ese no es mi caso. Aprendo de las personas que me rodean en los montajes. Soy un eterno aprendiz.

 

Hemos visto puestas en escena en que se evidencia la absoluta libertad del actor, haciendo lo que le venga en ganas, sobre todo, si posee alguna popularidad ¿Ustedes se entregan al director?

 

ARIEL.- Sí, claro, aunque a veces es bueno hacer lo venga en ganas. Nilo, por ejemplo, te ofrece una base solida a partir de tu interpretación. Seguir creciendo y no es exactamente hacer lo que te de la gana. En cuanto a la popularidad. Yo no actúo más en Telemundo hasta que no trabaje como una productora norteamericana. Me quedo con el teatro.

 

ROSIE.-  Puedo hablar por mí. Hay un juego de seducción con el director (a Nilo le gusta eso). Pero he de saber mi lugar y es el director, el último que decide qué se queda o no. Es una relación de negociación porque el actor no es una marioneta.

 

CARLOS.- Ese tipo de actores, pobre de ellos. Me pongo en manos del director como una plastilina, que me manipule sentimentalmente, que hagan lo que quiera conmigo. Es importante el director para que el actor se entregue. Es un proceso misterioso hasta que no te identificas con él.

 

Ariel lleva tiempo laborando con Nilo Cruz y Arca Images bajo la producción de Alexa Kuve.  Su experiencia con ellos...

 

ROSIE.-  Nilo es un director a un tiempo suave y riguroso. Nos escucha a todos. Ama las palabras y busca la poesía dentro de la poesía. Verás que la intertextualidad con Lora en la obra, por momentos, es muy bella. Pienso ahora en el monólogo final de Lorca. Es particularmente grato trabajar con Nilo porque estudiamos juntos en el Prometeo hace treinta años bajo el ala Teresa María Rojas, y algo fraternal nos une. De Alexa es importante que diga que es encomiable la labor que hace con Arca Images. Tres puestas al año, lecturas de clásicos en pos de suplir a los actores y a la comunidad con teatro artístico de buen gusto. Prometeica al fin, también nos une la fraternidad y el cariño.

 

CARLOS.- Desde que llegué a Miami he visto el quehacer teatral de la ciudad. Las producciones de Arca Images son muy atractivas. Las que vi estaban dirigidas por Nilo. Cuando gana el Pulitzer con Ana en el trópico yo vivía en España. Leí la obra y me pareció fenomenal porque dentro del teatro cubano no había una obra dedicada al mundo del tabaco. Le seguí la ruta a Nilo y tuve la buena suerte que en el 2005 la puso en Madrid con un elenco de figuras del teatro español y cubanoamericanos: Teresa María Rojas y Pablo Durán. Lo descubrí como director. En el 2012 llego a Miami. Vi sus puestas en escena. Dije:  Wow! ¡Cómo trabaja este tipo! Un día me invitaron a una lectura de La cena. Allí estaba, frente a mí. Al finalizar se acercó, me dijo cosas muy bonitas y me asombró su humildad que para mí es una virtud. Ahora soy El General, comprobando que el criterio que tenía de él es acertado. Me sorprende el desapego que tiene de sus textos. No te impone nada ni te dice que tienes que decirlo de tal manera porque está escrito así. Si no te sientes cómodo, acomodamos el texto a ti, dice. Es preocuparse por lo visual del espectáculo, por el actor como ser humano.

Lorca con un vestido extraordinariamente verde.

Por Max Barbosa – www.TeatroenMiami.com

Saturday, 12 November 2016

 

SOURCE:

http://www.teatroenmiami.net/index.php/articulos-max-barbosa/8087-lorca-con-un-vestido-extraordinariamente-verde

TOP

“Lorca en un vestido verde“ escrito en el 2003 por Nilo Cruz, director artístico de Arca, es la más reciente colaboración de Arca Images y el dramaturgo en el Onstage Black Box Theatre del Miami Dade County Auditorium. Cruz, quien también dirige esta puesta, ve la feliz coincidencia de su creación con la Feria del Libro de Miami. En un escenario desnudo y paredes negras, un grupo de maletas alineadas cierran el espacio escénico, y ocho actores empiezan un juego de alternancia de identidades y cambios de temporalidad. Unos serán Federico García Lorca, otros representarán la dictadura, la intolerancia, los extras, los que se dejan arrastrar sin opinar, otro será el duende jugetón que lleva la tragedia en los tacones y la palmas.

 

Cruz propone un acercamiento a Lorca por la vía del ‘teatro dentro del teatro’, recreando pasajes de los últimos años de la vida del autor granadino y el momento de su martirio. Para esto ubica los personajes en una suerte de purgatorio en el cual los escogidos tendrán que convencer al Poeta, en un plazo de cuarenta días, de que ha muerto, para que una vez que este haya aceptado su nuevo estado, pueda ‘ascender’ a otra dimensión. “Un muerto en España está más vivo que en ningún lugar del mundo”, decía Lorca en ‘Juego y teoría del duende’ (iluminadora conferencia-ensayo que dio en la Sociedad de Amigos del Arte de Buenos Aires), y Cruz parece servirse de esto como axioma de muerte-realidad- irrealidad, presentándonoslo en un poético texto.

 

Lorca, en la obra de Cruz se resiste a creerse muerto, a perderse Granada para siempre, a no intercambiar bromas, discursos , pinturas, trazados con Dalí; se resiste también a huir de los brazos de su amante; se resiste a que lo olviden. El escabroso camino a la aceptación pasa por sucesivas interacciones con sus diferentes identidades. Esta negación a su nuevo estatus crea un paralelismo con El Joven de ‘Así que pasen cinco años’, obra de Lorca de gran influencia surrealista considerada premonitoria (cinco años después moría el poeta).

 

En esta onírica y mínima puesta, Cruz, sin duda un estudioso del teatro lorquiano, hace confluir todos los elementos que consideraba el dramaturgo para su ‘teatro total’: música, baile, canto, drama y colores. Crea así una atmósfera ubicua e irreal sirviéndose del profesionalismo de Fernando Teijeiro quien traduce los recuerdos en elementos escénicos tales como edificios de Nueva York, manuscritos que suben, bajan y se pierden en sintonía con la iluminación de Gary Lund.

 

El universo poético que crea Cruz con sus textos e imágenes va de la poesía a la prosa sin esfuerzo y es interpretado por un excelente grupo de actores. Ariel Texidó en el Lorca con sangre, enamora con su personaje. Una excelente actuación que va de la risa a la catarsis final, en un monólogo inolvidable por la fuerza dramática y la mesura de su actuación. Es sin duda uno de esos personajes que Ariel llevará en su piel por mucho tiempo.

 

La actualidad de la obra de Nilo Cruz se constata, por desdicha, en la homofobia, el poder de la dictadura que sobrevino, el nacionalismo y la intolerancia que Carlos Acosta-Milían destaca en su personaje de General, dominando la escena con la fuerza de su voz y su presencia. Yani Martín, elegante, simpática y precisa en su personaje de Lorca mujer— el lado femenino del poeta que ella interpreta sin esfuerzos. Irene Benítez se traslada de un lado a otro entre experimentados actores y lo hace con frescura y simpatía como requiere su Lorca niño.

 

Xavier Coronel, Lorca con un traje blanco, se transforma en el poeta, el amante , el dramaturgo, y lo hace con el profesionalismo al que nos tiene acostumbrados. Omar Germenos en Lorca con un vestido verde, viste su personaje con un misterio no exento de sensualidad, como metáfora del poeta expuesto a la censura y a la cultura del miedo en la España de principios del siglo XX. Aaron Cobos, el bailaor, trae el sur consigo en cada uno de sus tacones, lo arrastra, lleva al Poeta a su inicio y fin, es ese duende juguetón que también sabe caracterizar la muerte y el lado oscuro.

 

Rosie Inguanzo traza un esbirro inseguro y torpe, desde la farsa. Es así como a través del humor logra distender la solemnidad y pesadumbre del discurso escénico (esa historia de horror) y el público lo agradece. Dalí es igualmente interpretado por Inguanzo con genialidad, matizando su actuación con detalles, miradas y una peculiar manera dalinesca de hablar. Inguanzo es una de esas actrices que quisiéramos ver con más frecuencia en los escenarios de Miami.

 

La obra vislumbra elementos surrealistas, fragmenta la vida del poeta en el absurdo juego de la memoria y acentúa los recuerdos del personaje una y otra vez regresándolo al momento de su muerte. Aborda su muerte, la distorsiona en fracciones reconstruyendo el instante, deteniéndolo entre la tierra y la luna: la tierra que cae sobre sus restos y la luna que lo persigue en sus ‘sueños verdes’.

 

“Lorca en un vestido verde” es una excelente puesta en escena donde texto e imagen confluyen en un preciso y depurado discurso escénico. Un homenaje al poeta granadino, una reflexión sobre la vida y la muerte, y la perdurabilidad en la memoria colectiva.

Lorca en un vestido verde", el juego y la memoria de la muerte

Mayra Marrero

 

SOURCE: http://www.tumiamiblog.com/

TOP

Los cubanos somos devotos de la obra de Lorca. En general el público iberoamericano lo es. Nos ata a la cosecha y manera de morir del poeta su sentido dramático, la pasión velada por los tormentos y el alma desgarrada.

 

Cuando la trágica muerte de Pedro Infante, decenas de mujeres en plena flor de su vida se suicidaron en Cuba. Ese ha sido uno de los tantos episodios de síndrome lorquiano del que ha sido víctima la sociedad cubana. Jóvenes cuyos corazones de pronto, ante la pérdida del amado ícono del cine mexicano, se llenaron de “alas rotas y flores de trapo”.

 

Lorca está entronizado misteriosamente en nuestra idiosincrasia. O por premonición medular del poeta o porque supo interpretar como nadie el corazón de la hispanidad.

 

Por ello es que el hecho curioso de que un dramaturgo como Nilo Cruz, nacido, es verdad, en Cuba, pero crecido y formado en Estados Unidos, haya logrado interiorizar el espíritu de Federico solo se explica si obviamos los gentilicios y aceptamos la sensible capacidad del teatrista para remontarse a sus orígenes.

 

No de otra manera podemos entender cómo Nilo ha podido plasmar en su Lorca con un Vestido Verde, las esencias de la individualidad laberíntica del poeta granadino. Y que lo haya hecho a partir de la recreación y reflexiones sobre su muerte habla de la mezcla ingeniosa de ciencia y mística en la estética del dramaturgo.

 

No voy a reseñar en detalles el argumento de la pieza porque ya los críticos en otros medios lo han hecho. Nilo recurre tangencialmente a Goethe para mostrar en escena a través de un Lorca ya fusilado y ahora atrapado en un limbo purgatorio, las múltiples facetas de su personalidad.

 

La muerte-espejo, que no está ajena a las obsesiones lorquianas, es el hábil recurso para esbozar en hora y media de licencia dramática el trayecto de vida de este mito de la literatura hispana que se impondrá históricamente a la demolición física.

 

El Lorca niño, escritor, dramaturgo, polisexual, el de pensamiento liberal y rotundamente español van dibujando la biografía desacralizada del genio andaluz a través del trabajo de los actores que asumen cada porción de intimidad.

 

Todos lo logran haciendo gala de energía, talento e intrepidez. Ariel Texidó, con su Federico ensangrentado que se rebela ante la muerte consumada; Irene Benítez, enfundada en una cándida niñez donde las edades y los sueños se funden; la encantadora Yani Martín asumiendo la íntima femineidad de Lorca; Xavier Coronel mostrando al creador en toda su plenitud; Aaron Cobos, cuyo bailaor alude a la sensibilidad inspirada por la visceral españolidad; y el Lorca con un vestido verde de Omar Germenos, el alter ego que transita discretamente entre vida, sensualidad y muerte.

 

Nilo construye elaboradas contrapartes para redondear el cuerpo de la obra con la ayuda eficaz de dos actores: Carlos Acosta Milián, quien encarna con profesionalismo contundente el rol de inquisidor que evalúa el paso del Lorca difunto a otro plano existencial, y Rosie Inguanzo, repartida soberbiamente en tres papeles – de ellos el más descollante, el excéntrico Dalí - con los que logra imprimir ráfagas de vibra y sarcasmo a la puesta, contrarrestando el peso trágico de su contenido.

 

Tras el trabajo actoral, no es difícil imaginarse a Nilo Cruz en los arduos ensayos, sentado en el lunetario vacío, calibrando el lenguaje preciso de los gestos, conteniendo el desborde histriónico, concediendo el aporte, corrigiendo la lectura de los desplazamientos, marcando la dinámica que alcanza a mantener después en vilo al espectador.

 

Es un Nilo que hay que imaginárselo con los ojos marchitos de tanto Lorca leído bajo la lámpara. Absorto en las motivaciones de la luna y de la sangre. Reflexionando cada palabra, cada texto como lo habría hecho el poeta vestido de verde enfrentando a sus verdugos.

 

La escenografía de la puesta es sobria como un tablao. Apenas unas maletas anunciando el alma del Federico viajante con sus tramos recorridos en vida y post-mortem, para después, en algún momento mostrar el vuelo ubicuo de los manuscritos manoseados del poeta. Luego, finalmente, la escalera al cielo, una alegoría que ha cruzado los tiempos desde el medioevo hasta la balada de rock para expresar la exorcizante ascensión definitiva.

 

La pieza se ubica, sin dudas, entre las mejores obras vistas en las tablas de Miami este año, a la par de Antígonon, un continente épico, de Carlos Díaz. Por su logrado balance, merecería, además de Estados Unidos, plazas en La Habana, México o Madrid. Y en cualquiera de esos sitios sería difícil concebir que un cubanoamericano que vive entre Miami y New York haya escrito y dirigido una pieza de Lorca tan incontenible. Para un espectador cosmopolita ya es motivo de asombro. Para el público español lo sería aún más.

Lorca con un Vestido Verde, un comentario más

por Jesús Rosado

Wednesday, November 23, 2016

 

SOURCE:

http://www.ellugareno.com/2016/11/lorca-con-un-vestido-de-verde-un.html?m=1

TOP

En medio de un telón entrecortado bajo una luz verde un sinfín de maletas viejas se arrinconan al final del escenario. El cante jondo entra en escena, y un soldado ante un general franquista durante Guerra Civil española anuncia a un batallón de víctimas que van a ser ajusticiadas. Entre ellas una por el simple hecho de ser  poeta “ Federico García Lorca. Una supuesta cuarentena concedida por sus verdugos antes de fenecer va a permitir al protagonista hablar de su pasado tortuoso y vivencial a lo largo de la obra.

 

A partir de aquí una narrativa nueva a la hora de abordar la energía del bardo. Un texto que evocará la dicha y la muerte en vida de Lorca: desde su niñez y sus canciones hasta el hogar, sus amores vedados (Dalí, Aladrén, Rapún..), sus amigos (Alberti,  Buñuel…) su familia, su condición política -aunque se quiera omitir y esconder todo el mundo sabe que Lorca fue comunista le duela a quien le duela. Su apego al mar y a lo efímero. Sus viajes a través del planeta (Granada, Madrid, Barcelona, La Habana, Buenos Aires…Nueva York). Sus poemas (Romancero gitano “Verde que te quiero verde”….Poeta en Nueva York), su teatro (Yerma…)  su fusilamiento desde un día sin luna y bajo la luz directa del faro de un camión.

 

Desde el punto de vista de la puesta en escena quiero felicitar –ahora sí, sin fisuras- este  hermoso álbum de cromos existencial y necrológico que ha conceptualizado Nilo Cruz sobre el autor y su época. Destacar la trama y su manera polivalente de usar a los actores para hacer una caligrafía honesta y bien puntuada de versos, ecos, desdichas, datos evidentes, juicios. Con un énfasis sutil sobre el silencio, la luna, el río, el horror interior, la España mísera, el mediterráneo… los principales íconos de Federico. O simplemente las ganas enormes de inmortalidad del personaje que juegan como acicate y empuje del relato hacia el final. Este ideario junto a una escenografía deliberadamente infantil permite que los sueños se desarrollen en su propio hábitat y dan pie a que, el vestuario, juegue como un segundo lenguaje. Resaltar el papel de registro indirecto que adoptan las maletas junto a una elaborada luz que permite que nos traslademos  a distintos espacios en segundos.

 

riel Teixidó pura y simplemente labra el personaje a golpes desde la primera escena; le da el brío y el dolor que requiere el texto. Todo el equipo secundario se convierte sin duda en calificativo de “principal”. Lorca no sería Lorca –valga el énfasis- sin los otros lorcas. Sin la feminidad y soltura dinámica y bríosa de Yani Martín. La niñez desde el apego y el miedo de Irene Benítez. Sin la esperanza “verde”de Omar Germenos como símbolo del amante. Sin el lorca dramaturgo y desde el blanco de Xavier Coronel. Sin la muerte, el duende y el luto, este lado oculto pero latente del poeta, que tan bien traza el bailaor Aaron Cobos. O este lorca ensangrentado no sería el mismo sin sus crueles antagonistas que hacen de Carlos Acosta un odioso y malévolo militar que junto al súbdito y divinamente loco guarda interpretado por Rosie Inguanzo  – a destacar su excelente e hilarante personaje investido de Salvador Dalí- hacen de contrapunto esencial en el conflicto de la obra.

 

Lorca en un vestido verde es un teatro dentro del teatro donde habrá infinitos lorcas  en un mismo espacio “No sabía que tuviera tantos yoes” dice el protagonista. Una sala específica para recordarle que aun pervive su figura a pesar que está muerto. Un espacio de sueños y recuerdos. De sufrimientos y lujuria daliniana bajo el surrealismo. Un encuentro con Cadaqués y la España vilipendiada por el fascismo…

 

 “Que todos sepan que no he muerto…que todo es un sueño”.  Fin.  Nagari

LORCA EN UN VESTIDO VERDE. MDC Black Stage Auditorium

 

Publicado el 01/12/2016

 

SOURCE:

http://www.nagarimagazine.com/lorca-en-un-vestido-verde-mdc-black-stage-auditorium/

TOP

Non-profit arts service and presenting organization

Powered by KleverGuerrero.com